HISTORIAS DE NIÑOS


Pronto se cumplirá un año que pasé mis navidades en el pais vecino, donde actualmente la próximidad del pais no es motivo justificable como para abrazarnos en son de paz. No corren buenos momentos políticos, las aguas vuelven a estar turbias y esto nos perjudica a todos. Las pateras siguen llegando a nuestras playas, cada vez se aproximan más a orillas de las playas de levante. Los dispositivos de emergencia esperan a recibir una llamada anónima que les advierta de la próxima aparicion de algo que dicen llamar patera que encierra historias trágicas, una esperanza a la vida, idealizaciones falsas, sueños congelados, futuros inciertos... Aún así esta es su unica esperanza a la vida, a fin de cuentas no pierden nada en su país.
Dejando al margen la situación lamentable de Marruecos, quiero regalaros unas fotografias que tomamos al sur de Marruecos, en la costa atlantica, muy cerca de Agadir; famoso punto de veraneo. Essaouira tiene un sello único en el país. La ciudad se perfila en azul y blanco, huele a mar y sonríe a cielo marino abrigandolo en noches de aire desértico.
Para unos el atardecer significa el cierre de una etapa, sin embargo, a otros les sugiera la apertura de una ilusión. De una forma u otra cuando el sol en llamas cierra los ojos nos regala tanta belleza que mirarle fijamente se nos hace práctimente imposible. Mira esta foto como si fuera tuya, abre tu oido y deja que te susurre al oido cual es tu belleza.
En dias de cielo gris cuando las nubes abrazan mi soledad, abro el baul de mis recuerdos. En una esquina de mi caja deteriorada por los años encuentro una foto deteriora, tras contemplarla placidamente me transmite una mezcla de vida y cultura en un pais donde todos viven o intentan vivir en una perfecta armonía. Esta imagen fue tomada en una Navidad donde el azar nos llevó a Essaouira conocida como la bella durmiente de Marruecos, ciudad que se viste de perla gracias a sus bellísimas playas de fina arena.
