Tras leer la reflexión de Sarramona sobre cómo se perfila la educación en este siglo, me surge como una especie de claustrofobia que intento digerir poco a poco, mil preguntas me hago sobre qué es lo que está pasando, hacia dónde vamos, de dónde venimos, y qué le espera a los docentes… Un sin fin de interrogantes que intento dormir en mi mente para ir contestando poco a poco con mi futura experiencia como docente. El mundo está loco, las televisiones nos bombardean de informaciones que a pesar de nuestros años aún nos cuesta identificarlas si son beneficiosas o no y las nuevas tecnologías avanzan tan rápidas que es difícil seguirlas, estas serán beneficiosas siempre que se les dé el uso adecuado, podrán ser óptimas para establecer relaciones de comunicación con otros países donde el conocimiento de idiomas ayude a fomentar las relaciones.
Las familias no quieren dejar a un lado su vida independiente, llenas de actividades y otros abatares que le hacen sentirse personas. La mujer toma importancia en el mundo laboral, ya no es quien lleva la carga de toda la responsabilidad de los hijos, es ahora el momento de que el matrimonio en iguales condiciones se hagan cargo de la educación de los hijos, tomando decisiones por igual. El tiempo apremia y si cada vez disponemos de menos tiempo libre… ¿Quién se ocupa de nuestros hijos? Tan pronto como podemos, buscamos alternativas para dejar a nuestro bebe en una guardería o al cuidado de una niñera en casa, esto depende un poco de nuestro poder adquisitivo, y basándose en estadísticas, Jaume Sarramona señala que cada vez son más las escoralizaciones a más temprana edad, por lo tanto, la educación por parte de las instituciones sociales cada vez empieza antes y toma más importancia. Los padres en la educación de sus hijos y debido a su poca dedicación en la organización de la educación se ven obligados a tener que improvisar conductas que no siempre son las más acertadas, pudiendo ser contraproducente para el niño. Escuela y familia tendrán que colaborar para caminar conjuntamente en la preparación para que el niño se presente a la vida de la mejor forma posible, donde pueda entender, respetar y valorar todo lo que le rodea.
La escuela siempre tendrá que estar con el telescopio mirando hacia el exterior para prever lo que se les viene encima, deberá educar desde el momento histórico que corresponde, colaborando en la educación de los alumnos para que entre todos construyamos una futura ciudadanía europea. La labor del docente se está complicando a unos pasos agigantados, el futuro para el educador está en una formación continua para mejorar en habilidades y conocimientos pedagógicos para hacer frente a posibles discrepancias de cultura, hábitos, entorno e ideologías entre alumnos. Abogo por la enseñanza desde la paz, el respeto y la solidaridad como premisas o principios para entender el mundo, donde la única raza es la humana, donde no haya diferencias por sexo, donde no existan la distinción por colores, donde todos seamos uno. Con una mochila llena de ideas, una frase de Sarramona que dice así: “El futuro lo construimos entre todos” y con la esperanza de que un día pueda tener en mis manos una ley básica que cubra los nuevos retos del siglo XXI, cierro mi macuto para que no se me salga nada de lo que he aprendido y para que pronto lo ponga en práctica.
Gracias, Jaume.